Espacios culturales con oferta artística en Tijuana

Adaptación de fragmento del Capítulo II, Público para los espacios de arte independientes en Tijuana: El sentido del consumo cultural para visitantes y no visitantes, 2015, por Janeth Susana Brijandez Delgado [tesis de licenciatura], Universidad Autónoma de Baja California, Tijuana, B.C.

Una historia de los espacios culturales-artísticos en Tijuana

En la historia de los espacios culturales-artísticos en la ciudad se encuentran los espacios independientes que de entrada se rigen por políticas muy distintas a los espacios gubernamentales, pero ambos requieren objetivos a cumplirse, y resulta muy interesante la manifestación de la necesidad de llevar a cabo proyectos independientes diferentes entre sí. De entre los proyectos que han surgido en años pasados, destacan los de tipo comunitario, la organización de festivales, la intervención en espacios públicos, hasta los espacios con una oferta artística muy específica que ha ampliado la gama de posibilidades en las formas de llevar el arte a los diferentes tipos de público; ahora nos encontramos con espacios que por ejemplo exhiben solamente fotografía o arte contemporáneo, los que se han encargado de promover las artes plásticas, los que ofrecen diversos programas de profesionalización, otros que cuentan con la infraestructura para instalar obras de arte electrónico o que están acondicionados para atender a personas con discapacidad visual, espacios que funcionan como galería (venden obra además de exhibirla), u otros que funcionan como café y al mismo tiempo como sala de exhibición. Las necesidades e intereses de la comunidad artística se han expresado a través del establecimiento de diversos espacios, en su oferta se evidencia lo que este ámbito está produciendo y lo que finalmente brindan al público.

            En esta cronología de la creación de los espacios artísticos en la ciudad de Tijuana se integran también los espacios independientes con el fin de ampliar el panorama de la oferta cultural en la región, tomando en cuenta que es de nuestro primordial interés el consumo cultural y precisamente el público de estos espacios.

            Respecto a quienes se encuentran detrás de cada proyecto independiente, es importante reconocer que aún sin el espacio o la infraestructura como tal y sin depender directamente de las instituciones gubernamentales tanto cuanto a financiamiento (en muchos casos el apoyo económico es de empresarios o inversionistas que pertenecen al sector privado y no público), han manifestado diversas propuestas, por ejemplo, mediante la conformación los colectivos artísticos (HEM, MArtes, DreamAddictive, entre otros) y la organización de eventos como festivales y ferias de arte (Entijuanarte, FestiArte, Festival Tijuana Interzona, entre otros). Uno de los primeros grupos que se constituye como asociación civil es el Grupo Fotográfico de Tijuana en 1955; habrá que aclarar que las asociaciones civiles tienen la ventaja de recibir apoyos del gobierno si se solicitan, y el beneficio mayor es que pueden solventar sus necesidades por medio de donativos, patrocinios y demás apoyos del sector privado. Así mismo, en 1956 se crea la asociación Círculo de Arte y Cultura, como la primera agrupación formal de artistas plásticos de Tijuana (Dávila y Ashida, 2012). Por estos antecedentes, considero como un segundo factor de la emergencia de espacios culturales-artísticos al impulso por parte de la comunidad artística que consolidada a través de colectivos y la organización de eventos han hecho autónoma la producción artística en la región.

            Uno de los primeros espacios culturales independientes que se fundó en Tijuana fue el Río Rita en 1980, que si bien no se dedicaba de lleno a las exhibiciones de arte, las promovía y sí presentó exposiciones de arte, obras de teatro, conciertos de música, funciones de danza y lecturas de poesía; este espacio funcionaba como bar y de alguna manera era parte de la estrategia de formar público de turistas principalmente en la zona centro. Este espacio fue sede oficial de la Asociación Cultural Río Rita, fundada por Armando García Orso, Cosme Collignon, Jorge Centeno y Leobardo Sarabia, posteriormente se integran Carlos Sarabia, Manolo Escutia, Maricruz Espinoza, Ana Amézquita y Rommel Rosas (Vázquez, 2013). Este mismo espacio también producía la revista Esquina Baja. Entre 1989 y 1993 se establece El Nopal Centenario, un espacio alternativo e interdisciplinario que se encontraba en la Avenida Cinco de Mayo, proyecto que origina un grupo de creadores en diversas disciplinas artísticas formado por Felipe Almada, a quien pertenecía esta vieja bodega, y a partir de ellos es que se desprende el primer boom del arte transfonterizo, y aquí claramente se puede observar a una agrupación o colectivo de artistas haciendo uso de un espacio independiente para producir obra, a su vez participar con propuestas en la oferta artística citadina. Indica María Eraña que El Nopal “se reconoce en los círculos culturales de Tijuana como un momento que impactó positivamente la vida artística y cultural de la ciudad y aun de la región. (…) ofreció un espacio en donde artistas locales podían ensayar, producir y presentar trabajo fuera del circuito comercial o institucional.” (en Dávila y Ashida, 2011: 169-170).

A principios de los 90, el El Nopal y el grupo de artistas que ahí se reunían llevaron propuestas de intervención artística en espacios públicos, además trabajaron proyectos en conjunto con la Casa de la Cultura, misma que convenientemente tenía una trayectoria en la promoción y difusión de las artes, no solamente en el aspecto formativo sino en cuanto a las propuestas de consumo para el público en un nivel de apreciación; y aunque la oferta no promovía específicamente la compra de obra, opino que empieza a configurar la práctica de ir a visitar una exhibición de arte, una opción de entretenimiento o de inversión del tiempo libre para el público. Es relevante el vínculo que se establece entre ambos espacios, especialmente porque uno es independiente y el otro gubernamental, ya que muchos espacios independientes no difunden su oferta entre el público no especializado en arte, a diferencia de los espacios gubernamentales que se rigen por políticas públicas y están al servicio de la comunidad.

Eraña (en Dávila y Ashida, 2011) indica que a finales de 1985 se nombraron nuevos directivos para la Casa de la Cultura, y aunque ya existían vínculos entre los artistas, el resultado de dicho cambio no fue precisamente uno positivo para la Casa de la Cultura pero sí para la comunidad artística y su oferta, ya que “pronto se iniciaron las conversaciones para encontrar otros espacios en donde la chispa que se había generado en la Casa de la Cultura pudiera seguir viva. La primera alternativa fue la calle como el espacio artístico por excelencia. Por esos tiempos, las calles y espacios públicos fueron el foro de sucesos que dejaron una huella profunda en Tijuana (…)” (2011: 170). Otros espacios establecidos a partir de esa búsqueda de espacios con “chispa” fueron la Galería Carmen Cuenca (1989), la Galería Picasso (1989), la Galería del Arte (1993) y la Galería Marcos y Enmarcados (1994), entre otros; es interesante dar cuenta de que el primer tipo de espacios independientes que se fundan atienden a las necesidades de un grupo de artistas o promotores culturales, y unos años después los espacios de tipo galerístico, es decir, se pensó a la comunidad como lo suficientemente consolidada y con cierta madurez para invertir en obras de arte. Todo esto a la par del establecimiento de los espacios gubernamentales en la ciudad, opino que la oferta por su diversidad ha propiciado la formación de tipos de públicos muy específicos para el consumo cultural en la región.

Finalmente en 1993 el pintor Felipe Almada, dueño de El Nopal, falleció y esto marcó el cierre del primer espacio[7] independiente en Tijuana que fue semillero de artistas que en la actualidad representan a la ciudad a nivel nacional e internacional. Dos años más tarde, en 1995, el Río Rita cierra sus puertas, y aunque este espacio al igual que El Nopal fueron importantes promotores y gestores del arte local, marcaron la pauta para el establecimiento de espacios de arte independientes en la ciudad; y a través de su emergencia han reflejado que la comunidad artística, especialmente en asociación o de forma colectiva, encuentra en estos espacios una forma de llevar a cabo sus proyectos.

Los espacios gubernamentales

Las instituciones gubernamentales en cualquier lugar resultan un impulso importante para el desarrollo y la gestión social, en este caso se hablará de los espacios dedicados a la cultura y las artes. Con la necesidad de ofrecer un panorama más amplio del establecimiento de los espacios promotores de las artes en la región, se ha hecho una revisión histórica de la fundación, crecimiento, desarrollo, e impacto de los espacios gubernamentales en la región. Además, dichas instituciones son sumamente importantes porque son las que han tenido mayor estabilidad en comparación con los espacios independientes, y por pertenecer al gobierno reciben financiamiento para llevar a cabo proyectos; en términos generales, la fundación de los espacios gubernamentales ha sido planeada para atender a las necesidades de la comunidad artística, y debería ser su principal objetivo el acercar a la sociedad en general a las prácticas artísticas en distintas formas (a través de la asistencia a eventos, de la formación artística con cursos y talleres, el otorgamiento de becas, hasta programas más formales dirigidos especialmente a la comunidad artística como diplomados o seminarios, además de las convocatorias para llevar a cabo proyectos artísticos). Los espacios gubernamentales han jugado un papel importante en la formación de los públicos consumidores de bienes culturales por el simple hecho de existir, sin embargo no se ha apreciado un esfuerzo por diseñar programas específicamente para la formación de públicos.

Centro Cultural Tijuana

El 20 de Octubre de 1982 se fundó en Tijuana una de las instituciones más importantes por su reconocimiento a nivel nacional e internacional, la Compañía Operadora del Centro Cultural y Turístico de Tijuana S.A. de C.V., mejor conocida como El Centro Cultural Tijuana (Cecut) o “La Bola”[8], que nace como parte del Fondo Nacional para Actividades Sociales (FONAPAS)[9] con la finalidad de fortalecer la identidad nacional ante la condición fronteriza de la ciudad, además pudo aprovechar por su ubicación la afluencia de turistas, principalmente estadounidenses, que llegaban a visitar Tijuana, sin embargo, poco más de 20 días después de la creación del Cecut, FONAPAS cerró sus puertas y la institución se quedó sin presupuesto porque además fue tiempo de transición de una administración a otra a nivel federal (Larroque, 2007 en Iglesias, 2008a:49). Si bien la creación del Cecut fue iniciativa de la esposa del presidente federal en turno, José López Portillo, y perseguía el impulso así como desarrollo de actividades sociales para el bienestar de la sociedad, es posible apreciar que desde sus inicios ha atendido a intereses políticos. Igualmente, este espacio con el tiempo ha ido creciendo tanto en infraestructura como en el tipo de contenido, desde los vínculos que ha establecido con instituciones importantes a nivel nacional e internacional hasta la oferta que se presenta. Es importante indicar que El Cecut es una institución gubernamental que se rige por las políticas federales, y es la única que pertenece al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) que se encuentra fuera del centro del país, pero al mismo tiempo puede tener convenios con empresas privadas. Esta institución se creó y fue diseñada para seguir todas las normas y lineamientos que se han establecido que debe poseer un espacio gubernamental dedicado a la promoción del arte y la cultura, por ejemplo, el nivel de sus instalaciones es alto comparado con otros espacios, posee controles de seguridad y de humedad, atiende a todas las normas internacionales de los museos, entre otras ventajas.

            De acuerdo a la información que es posible consultar en el sitio web oficial del Cecut, indica Iglesias (2008a:46) que “se tienen identificados como usuarios a la comunidad local, regional y binacional. Específicamente atiende a la población escolar, los artistas y creadores, instituciones académicas, instituciones afines, asociaciones y grupos civiles, medios de comunicación, empresas privadas y público en general”. Dicho espacio cultural consta de diversas áreas y oferta una gran cantidad de eventos de distintas disciplinas artísticas. La institución tiene como prioridad seguir un programa de actividades que cumpla con lo siguiente: “Lograr que todos los mexicanos tengan acceso a la participación y disfrute de manifestaciones artísticas y del patrimonio cultural, histórico y artístico del país como parte de su pleno desarrollo como seres humanos” (Cecut, 2012).

Por otro lado, en gran medida la oferta del Cecut y sus políticas, así como planes y metas se han establecido por sexenio, de alguna manera se maneja igual que las administraciones públicas del país, cada 6 años cambia el director y ciertos puestos dentro de la institución, desde su creación ha tenido 8 cambios de directivos y de acuerdo a Iglesias (2008a) el desarrollo de la institución ha sido de la siguiente manera[10]: de 1983 a 1988 Rodolfo Pataky Stark predominó una conexión con el centro del país en muchos sentidos; de 1989 a 1994 Pedro Ochoa y de 1994 a 1995 José Luis Pardo, prestaron especial atención a la comunidad artística local y regional, se víncularon con Los Ángeles y San Diego, y por otro lado proyectos artísticos de la región se incorporan al Cecut (como la Orquesta de Baja California en 1992 y en 1994 el Centro de Artes Escénicas del Noroeste y el Centro Hispanoamericano de Guitarra), mismos que van consolidando a la comunidad creativa como propositiva, además dejando abierta la brecha para el surgimiento y la emergencia de profesionales en el ámbito de las artes en general; de 1995 al 2000 Alfredo Álvarez y del 2000 al 2001 José Luis Arroyo, tuvieron como principales objetivos atraer o atender a más usuarios, pues esto implicaba mayor inversión de los recursos federales en la institución, misma que se triplicó, y por otro lado, esta administración se enfocó en las evaluaciones de los usuarios, así como en la divulgación cultural e investigación sobre las artes en la región; de 2001 al 2009 Teresa Vicencio fue la primera directora del Cecut, durante su administración impulsó la profesionalización y maduración institucional, así como de la comunidad artística, además una de las acciones que a través de Conaculta se planteó fue el impulso del acceso a los bienes y servicios culturales, situación que implicó prestar aún más atención al público o usuarios-visitantes del Cecut, el público ocupó un lugar importante en la agenda de actividades de la institución aproximándose a través de encuestas y carpetas o cajas de comentarios, quejas o sugerencias. Por ende, atender al público de una mejor manera implicó el mejoramiento en su infraestructura, como la remodelación o ampliación (por ejemplo, en 2008 se creó El Cubo), también se creó el Consejo Asesor Curatorial desde 2002 integrado por Olivier Debroise, Khery Cámara, Betty Sue Hertz, Norma Iglesias Prieto, Osvaldo Sánchez y Lucía Sanromán. El hecho de que la institución tuviera un consejo curatorial reflejó una mayor consolidación de la comunidad artística y también una necesidad de especializar o profesionalizar al público a través de una selección de la oferta específica, como institución estaba alcanzando un nivel diferente.

De 2009 a 2013 Virgilio Muñoz atendió a proyectos enfocados a la difusión del patrimonio cultural, igualmente con un discurso nacionalista, estableció y reforzó los vínculos con instituciones y artistas no locales, asimismo se apostó a la mejora de la infraestructura, por ejemplo, la creación de la Cineteca Carlos Monsiváis en 2011 (la primera en el país promoviendo la descentralización de la cultura); finalmente, a partir de 2013 se nombró a Pedro Ochoa como director del Cecut, con el plan de continuar hasta 2018, y aunque él regresó a la dirección de esta institución aún no se pueden delimitar sus acciones y planes para el mismo.

El Cecut es una institución que ha forjado el desarrollo cultural y particularmente el artístico de la región, con cada uno de sus representantes y aún atendiendo a las diferentes políticas culturales que han cambiado cada sexenio, sus aportaciones han sido grandes y continúan impactando en el crecimiento y desarrollo cultural de la ciudad de Tijuana y de la comunidad artística, a su vez en la población tijuanense y hasta en los turistas. En términos generales, las aportaciones y oferta del Cecut han generado una respuesta o reacción en el público, incluso como un espacio que cae en la comparación en relación con otras instituciones por la amplitud de su oferta, dimensión de sus instalaciones, entre otras cosas. Así mismo, y en relación al tema central de este estudio, es la única institución en la ciudad que ha realizado sondeos y encuestas para delimitar el perfil de sus públicos (ya sea el escolar o el general).

Instituto de Cultura de Baja California

En 1977 se creó la Dirección de Asuntos Culturales (DAC) que se vió enriquecida por las inversiones y recursos de tipo económico que el FONAPAS-BC le brindó ante la necesidad de promover y engrandecer las manifestaciones culturales de la región. Y a partir de 1989, se sustituye la DAC por el Insitituto de Cultura de Baja California (ICBC) como respuesta “a demandas de la comunidad y a la voluntad política del Poder Ejecutivo Estatal para contribuir al desarrollo armónico y espiritual de los habitantes de la entidad” (ICBC, 2013), mismo que desde su aparición funcionó como gran apoyo para el espacio gubernamental más ‘grande’ de ese momento: “en cierta medida desahogaba la presión hacia el Cecut por parte de distintos grupos de artistas, promotores y productores locales” (Iglesias, 2008a: 105).

El 24 de Octubre del 2003 se crea la Ley del Insitituto de Cultura de Baja California en donde se establecen sus políticas y objetivos. Entre estos, se tiene “por objeto preservar, promover y difundir la cultura y las artes, así como generar condiciones necesarias para que la sociedad tenga acceso a bienes, servicios, actividades artísticas y culturales, como elementos esenciales para el desarrollo humano integral, dentro de un marco de respeto y tolerancia a la diversidad cultural que nos identifica como estado” (ICBC, 2003: 37). Esta institución ha tenido exhibiciones y diversas presentaciones de artistas de otros estados, pero principalmente promueve la producción regional, es decir, a artistas locales, así mismo una de las becas más relevantes para la comunidad artística y que es otorgada por esta institución es el Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico (PECDA)[11] en conjunto con Conaculta.

            El vínculo de esta institución con el gobierno estatal es evidente, incluso su ubicación es precisamente a un costado del Palacio de Gobierno del Estado, esto se refleja en la beca antes mencionada, así como en la cantidad de eventos que apoya, y por otra parte, cuenta con un Comité Curatorial, que aunque es independiente al departamento de gestión y difusión cultural, sí está integrado por artistas y expertos en el ámbito de las artes, quiénes deciden cuáles serán las exposiciones a incluirse en el programa de proyectos artísticos de la institución (su oferta), tomando en consideración que no se tiene nada establecido y las temáticas son libres, asimismo la búsqueda de contenidos de calidad que permitan un proceso educativo en los espectadores por medio de la muestra (Romero-Molina, 2013). Esto es muy importante ya que en comparación con otros espacios la dinámica de organización y formulación de los proyectos curatoriales es muy particular. Este comité funciona como una serie de propuestas que son votadas y las que reciben la mayoría de votos son los proyectos que se llevan a cabo. El actual comité está conformado por Héctor Juárez, Álvaro Blancarte y Roberto Romero-Molina, mismo tiene aproximadamente más de 4 años. Este último integrante (Romero-Molina, 2013) indicó que el ICBC recibe muchas propuestas, tantas que el Comité no ha tenido que buscar proyectos para llevar a cabo, pero colectivamente se decide lo que se expondrá.

Por otro lado, a cargo del ICBC se encuentran diversas representaciones distribuidas en las diferentes ciudades del estado: Tijuana, Ensenada, Rosarito, Tecate y San Quintín; sin embargo también se encuentra a su cargo la Dirección del Centro Estatal de las Artes (CEART) que tiene como misión “fortalecer la educación artística en el estado, la región y el país, mediante programas académicos destinados a la formación, profesionalización, creación, difusión y actualización en los distintos niveles y modalidades educativos, particularmente en la educación e investigación artísticas” (Cenart, 2013), con sede en Ensenada, Mexicali y Tijuana. Su sede en Tijuana se inauguró el 19 de Abril de 2013 bajo la dirección de la promotora cultural Vianka Santana, y posee una fuerza muy especial ya que el ICBC le respalda por su antiguedad, sin embargo son dos espacios con lineamientos muy parecidos, el impulso del arte y la profesionalización de la comunidad artística, así como una oferta que involucre a la población en general.

Instituto Municipal de Arte y Cultura

A pesar de tener varios espacios a su cargo, el IMAC es conocido por la sede promotora de las artes, la “Casa de la Cultura de Tijuana”, que se fundó el 15 de Octubre de 1977, con el objetivo de brindar una educación artística en las diversas disciplinas visuales, plástica, escénicas y musicales. Además es la primera institución gubernamental que aproxima a la comunidad con las artes. Antes de convertirse en un espacio promotor de la cultura y las artes, éste fue la escuela primaria Álvaro Obregón, pero que por órdenes del gobernador del estado Milton Castellanos Everardo se restauró en 1976 y a petición del Comité Pro Casa de la Cultura de Tijuana integrado por Ricardo Arce Pérez, Héctor Lutteroth, Cleofas Arreola y María Guadalupe Kirarte. En un inicio la institución pertencía al estado, pero a partir del 9 de Junio de 1993 pasa a manos del municipio, ya que el Ayuntamiento de Tijuana establece el Instituto Municipal de Arte y Cultura:

Como institución educativa, la Casa de la Cultura induce el acercamiento del adolescente y el adulto a las bellas artes y puesto que la formación del adulto empieza en la niñez se ha propuesto atender los aspectos formativos del niño. (…) Ha buscado propiciar el acercamiento del niño al arte, para brindarle la oportunidad de tener una educación que dé forma a sus emociones más íntimas, más reales. La institución no se limita a ofrecer cursos, sino que engloba otras áreas de apoyo educacional. (…) (Kirarte, 2011: 153)

La Casa de la Cultura tiene diversas áreas: la galería Benjamín Serrano, el café literario, el teatro principal, el Teatro del Sótano Enrique Nolasco, los extensos jardines y la biblioteca. La galería Benjamín Serrano alberga exhibiciones de artes plásticas y visuales principalmente, así mismo, en el pasillo principal del segundo piso de este edificio, se realizan exhibiciones con obra de profesionales en las artes o de estudiantes de algún taller. Cabe destacar que el teatro principal de la Casa de la Cultura es el más antigüo de la ciudad de Tijuana. Además de conciertos, festivales y otros eventos al aire libre, este espacio ha coordinado eventos internacionales reuniendo a especialistas de disciplinas como la sociología y la antropología, entre otras. Así mismo tiene presencia entre instituciones de otros rubros, como son la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) Tijuana, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), entre otros.

            Por otra parte, a IMAC pertenecen 5 espacios más aparte de la Casa de la Cultura, estos son: el Antiguo Palacio Municipal, la Casa de la Cultura El Pípila, la Casa de la Cultura Playas “Cortijo San José”, el Archivo Histórico de la Ciudad y el Museo de Historia de Tijuana, con los que de alguna manera se han podido llevar proyectos artísticos a diferentes zonas de la ciudad de Tijuana. Aunque cada uno de estos nació en un tiempo y espacio particular, en conjunto han servido como base para diferentes cosas, por ejemplo para la conformación identitaria de la comunidad artística de la región; incluso como una vía para llevar a cabo programas artísticos enfocados a la comunidad en general (proyectos de intervención, con el fin de involucrar y aproximar a los habitantes de colonias cercanas a los espacios), especialmente porque son minoría las instituciones que desarrollan este tipo de programas; también considero que ha impulsado la profesionalización de quiénes se dedican a las artes y poseen una larga trayectoria y para aquellos que desean iniciarse en las prácticas artísticas; por otro lado, el Museo de Historia de Tijuana, a pesar de su reciente creación es el primero que atiende a esta necesidad de ofrecer a turistas pero también a ciudadanos de Tijuana una narración de la historia de la ciudad misma, proyecto que permite consolidar y reforzar la identidad que se tiene como tijuanense, así como la imagen y representación ante personas procedentes de otros lugares.

Universidad Autónoma de Baja California

La Universidad Autónoma de Baja California (UABC), institución educativa con mayor prestigio en la región, se fundó el 28 de Febrero de 1957, y en general hasta 1972 se empiezan a ofrecer licenciaturas en el campus Tijuana. Las manifestaciones artísticas empiezan a adquirir presencia en dicha institución a partir de 1980, cuando se crea el Departamento de Actividades Culturales ofreciendo cursos y talleres en diversas disciplinas no solamente para alumnos sino para el público en general, por ejemplo el Taller fotográfico del maestro Manuel Bojórkez que generó una muestra anual llamada “Signos e imágenes” incluyendo las fotografías de los alumnos. Es en 1998 que se crea la Galería de Arte “con el fin de atender los proyectos de arte, ciencia y cultura” (Serrano, 2008), sin embargo pasa a formar parte de la infraestructura de la Escuela de Artes en 2003, una vez que dicha escuela abre sus puertas a la comunidad estudiantil que desea formarse profesionalmente en las artes plásticas y visuales. Formando parte de la Escuela de Artes, la Galería de Arte reorienta sus actividades al impulso y formación artística de los estudiantes originando un comité para programas las actividades y exposiciones en dicho espacio, provocando que en 2008 la Escuela presente una propuesta de asignación de nombre a la sala y solicite el renombramiento como “Sala de Arte Álvaro Blancarte” en reconocimiento a la trayectoria artística del Mtro. Álvaro Blancarte, artista plástico representante de la región.

Este espacio aunque se cataloga en el ámbito cultural, es fácil diferenciarlo del resto porque es principalmente un recinto educativo, más allá de ofrecer solamente arte y la profesionalización en dicho ámbito, la UABC ha sido una institución que ha ha gestionado y promovido la cultura en general, puesto que una de sus misiones es “la creación, promoción y difusión de valores culturales y de expresiones artísticas, así como la divulgación de conocimiento, que enriquezcan la calidad de vida de los habitantes de Baja California, del país y del mundo en general” (Plan de Desarrollo Institucional 2011-2015, 2011: 49-50). La UABC estuvo a cargo del profesor antes mencionado Rubén Vizcaíno Valencia, como se ha dicho un personaje clave en la historia y desarrollo de la cultura en la ciudad de Tijuana, incluso del Estado. Específicamente en el ámbito de las artes, la UABC tiene además de la Sala de Arte Álvaro Blancarte, el teatro Ruben Vizcaíno Valencia en donde el vestíbulo se ha utilizado como área de exhibición. Y aunque los espacios son mínimos comparados con otras instituciones, lo principal es la profesionalización que ofrece a la comunidad en el ámbito de las artes plásticas, visuales y escénicas.

Los espacios independientes

 Hablar de los espacios independientes en la ciudad de Tijuana implica hablar también de la importancia de los pasajes como una infraestructura semillera de la ola de creación de espacios alternativos, en los últimos años rentados y dirigidos por artistas locales principalmente con la iniciativa y ganas de ampliar la oferta cultural-artística en la ciudad, además de contrarrestar algunos problemas económicos-sociales, a los que Tijuana se ha enfrentado, mediante la apropiación del espacio público. Dichos pasajes, aproximadamente 12, existían en la avenida Revolución como punto de entretenimiento y espectáculos; por ejemplo los Pasajes Gómez y Rodríguez (Ortiz, 2013 en Ayón, 2013). En cuanto a sus instalaciones son viejos, estos eran locales utilizados para la venta de los famosos ‘mexican curios’ y artesanías siendo este un espacio principalmente dirigido a los turistas, que deseosos de adquirir ‘souvenirs’ de México, encontraban en las calles de la Avenida Revolución objetos que representaban al país.

            Sin embargo la utilización de estos pasajes surge en los años 20 con la promulgación de la Ley Seca en Estados Unidos ocasionando que “durante las siguientes décadas, el turismo llegó a tal grado que la avenida Revolución, punto clave del desarrollo de la ciudad, se saturó, por lo que se buscaron alternativas de más espacio en la zona, habilitándose así, los pasajes” (Ortiz, 2013 en Ayón, 2013). Por otro lado, a principios del año 2000 muchos de estos pasajes tuvieron que cerrar sus locales por los problemas de inseguridad y crisis económica a los que se enfrentó la ciudad de Tijuana, dejando así establecimientos vacíos en los pasajes que recientemente se han estado recuperando a través del esfuerzo de la comunidad artística y al mismo tiempo por la afluencia de público que visita los espacios.

            La llegada de proyectos artísticos a la Zona Centro, especialmente a plazas y pasajes ha sido constante, primero al Pasaje Rodríguez, posteriormente al Pasaje Gómez, y aún más recientemente a la Plaza Revolución que ahora son un punto de encuentro para los interesados en consumir arte, desde la visita de exhibiciones, la compra de obras de arte, los espacios como cafés y bares, los espacios de lectura, tiendas con creaciones de diseñadores locales así como la venta de libros y hasta la oferta de talleres o cursos dirigidos a diferentes sectores de la población. La apropiación del Pasaje Rodríguez fue iniciativa del colectivo Queremos Tijuana, que a través de algunos promotores culturales y artistas como Max Mejía y Carmela Castrejón, lograron la introducción de la comunidad artística, especialmente de las generaciones más jóvenes (como los egresados de la Facultad de Artes de la UABC) a través del Festival que coordinaron y llevaron a cabo “Tijuana en Revolución” del 23 al 25 de Octubre de 2009. La idea fue llevar a las calles y banquetas galerías o espacios de arte “efimeros” durante este festival, sin embargo después de la experiencia de convocar a artistas con interés de compartir su obra en esta zona y de esta manera, Max Mejía, Claudia Ramírez y Efrén Parra tuvieron la inciativa de solicitar a los dueños del Pasaje Rodríguez un precio especial o menor al que regularmente rentarían los locales que ahí se encontraban, para ser ocupados por artistas de la ciudad (Díaz, 2013).

A finales del año 2009 y hasta a mediados del 2010 se inauguraron los primeros 30 espacios independientes con diversos giros dentro del ámbito cultural en el pasaje Rodríguez especialmente. Una vez que se experimentó la dinámica de ocupar temporalmente un espacio alternativo de arte ubicado en un corredor muy transitado, por iniciativa del promotor cultural Max Mejía se volvió a convocar a artistas interesados en rentar un local pero ahora en el Pasaje Gómez, así mismo en la Plaza Revolución, espacios que después de 2008 por la ola de violencia que se vivió en la ciudad habían quebrado al bajar el índice de turistas en la región.

La apropiación de los espacios públicos por la comunidad artística es un fenómeno reciente en Tijuana pero refleja las posibilidades de la promoción y difusión del arte, aunque esta emergencia de los espacios de arte independientes se concentra en dicha zona, especialmente en los pasajes antes mencionados, también en otras zonas de la ciudad como La Cacho, el Hipódromo, Las Palmas y la Colonia 20 de Noviembre se han establecido diversos espacios dirigidos por artistas locales, y manifestando un interés por fortalecer o establecer vínculos con artistas ‘del otro lado’, como el intercambio que se ha dado de forma natural en la región Tijuana-San Diego por las diversas características de la zona; no es adecuado generalizar pero espacios como La Caja Galería o El Cuarto de Luz, entre otros, han aprovechado el desplazamiento de artistas locales quienes a través de su constante movilización en la frontera y los lazos que han creado con artistas e instituciones han propiciado la participación en ferias de arte en Estados Unidos, en ciudades en donde el arte tiene gran presencia como Los Ángeles, Nueva York y San Francisco.

Por otro lado, en el Pasaje Gómez se encuentran espacios como La Tentación TJ, bajaINart, Galería Cinco, Galería Cosmodelik Art & Wear, entre otros con giros diferentes, que han seguido los pasos del Pasaje Rodríguez, aunque sus propuestas son diferentes, finalmente quiénes coordinan o dirigen estos espacios y ofertan el arte en sus diferentes formas al público pertenecen a una misma comunidad: la artística. Aunque la Plaza Revolución tiene una arquitectura y funcionamiento distinto a un pasaje, está ubicada muy cerca a los pasajes Rodríguez y Gómez, por lo que los artistas en estos tres espacios se encuentran fuertemente vinculados a través del establecimiento de un espacio indepeniente con el fin de llevar a cabo proyectos personales y que intencionalmente o no han ampliado la oferta para los consumidores de arte, además el hecho de que todos los espacios estén cerca permite que en la visita a un espacio se pase a visitar los demás.

En la Plaza Revolución se encuentran el Estudio de Leslie Cornejo, Martin Lord y 206 Arte Contemporáneo, entre otros espacios que recientemente se han instalado, al igual que en los pasajes, así como se establecen unos proyectos independientes, algunos no permanecen y abren paso a nuevos. Esta última plaza se ha ocupado por locales con mucho tiempo de existencia, principalmente los que están en la entrada sobre la avenida Revolución pero en su interior ya se logran observar los nuevos proyectos y afluencia de visitantes.

            Un aspecto importante es que no solamente los estudiantes o recién egresados de las carreras en artes tienen la oportunidad de establecerse, sino que es posible encontrarse al lado de un artista con una trayectoria más amplia, lo que muestra que los artistas, independientemente de la generación a la que pertenecen, encuentran un mismo espacio para compartir e intercambiar sus propuestas artísticas, se logran mezclar, y esto permite a las nuevas generaciones formar parte de nuevos círculos para ellos, pero círculos ya consolidados e integrados por artistas con trayectoria amplia. Una de las ventajas de la integración es que se fortalecen los lazos entre la misma comunidad artística, y que entonces la apropiación de los espacios es cada vez más sólida.

Los pasajes juegan un papel determinante en la historia de los espacios alternativos, desde la ubicación que tienen, los locales que tienen en su entorno, el tipo de público que circula y utiliza los pasajes para pasar de una calle a otra, incluso podría decir que los artistas, apropiándose de este tipo de espacios han ofrecido a la ciudadanía una opción para salir de la rutina y de alguna manera “distraerse” con diversas manifestaciones artísticas (en otros términos consumir arte) en su trayecto hacia el trabajo, escuela o cualquier actividad que realicen en su vida diaria. La Zona Centro en la ciudad de Tijuana es una zona creada estratégicamente y que ha crecido por la afluencia turística, lo que es favorable para la oferta de arte independiente que se circula en la zona, así mismo, las características de la ubicación de dichos espacios permiten el acceso a una gran cantidad de personas. Todos estos espacios dirigidos por artistas o promotores culturales, pero también muchos de ellos son espacios dirigidos por estudiantes, por jóvenes creadores que encuentran en los espacios alternativos una opción para llevar a cabo sus proyectos, participar y finalmente ofertar bienes culturales a los consumidores.

El boom de los espacios culturales independientes

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Desde finales de la década de los 70 hay registro de la fundación del primer espacio gubernamental, posteriormente en la década de los 80 el establecimiento de espacios independientes, así como el surgimiento de proyectos artísticos llevados a cabo en forma colectiva y los eventos en espacios públicos. Sin embargo, entre 1980 y 2008 alrededor de 20 espacios independientes se establecieron en la ciudad de Tijuana, y entre 2009 y 2014 más de 35 han emergido; esta última cifra ha sido uno de los motivos por el que me ha interesado llevar a cabo el presente estudio, y precisamente por el tiempo de existencia de estos espacios es que se desea conocer al público que asiste, así mismo a quiénes no asisten a pesar de la amplia oferta en los últimos años, y que a pesar de que algunos de ellos han cerrado, continúa la emergencia de nuevos espacios, se van unos pero llegan otros.

Por un lado, la oferta que se ha generado por parte de la iniciativa independiente la divido en tres tipos: la venta de obra, la exhibición de obra y la profesionalización así como producción de obra; y en cualquiera de estos tres giros el público cumple con el papel de consumidor pero existen consumidores específicos para cada tipo de oferta. Por ejemplo, quiénes van en busca de la obra de arte para adquirirla suelen ser coleccionistas, galeristas y artistas; quiénes encuentran enriquecedora la práctica de asistir a un espacio de exhibición ya sea ocasional o frecuentemente y apreciar las obras buscarán espacios que se dedican a montar exposiciones temporales y suelen ser turistas o público con diversos perfiles que se puede catalogar como “público general”; y quiénes desean aprender alguna técnica artística, así como perfeccionar sus técnicas, buscan los espacios que ofertan programas de profesionalización, y este tipo de público suelen ser estudiantes y artistas. Actualmente existen “galerías formales” como La Caja Galería, pero también otros proyectos que han llegado a los pasajes que no se enfocan a la comercialización ni a la divulgación de la obra (García Orso, entrevista informal, 2013), aspecto importante porque estos espacios están ahí para brindar opciones en el campo de la oferta artística, se dirijan a un público especializado en arte o no. García Orso (entrevista informal, 2013) expresa que hace falta una profesionalización en ese entorno “galerístico”, pero al ser recientes estos espacios se entiende que el camino se vaya recorriendo poco a poco. En relación al vínculo entre espacio y público, se percibe desconocimiento en cuanto a costos, acceso, y contenidos. Una vez que el público se acerca, y conoce, existe la posibilidad de que vuelva y hasta adquiera obras de arte materialmente y no sólo simbólicamente.

El vínculo entre los proyectos impulsados por espacios gubernamentales y los proyectos impulsados por los espacios independientes era más fuerte que en la actualidad, especialmente porque la comunidad artística no era exclusiva de algún tipo de institución, por ejemplo, el colectivo MArtes tenía su espacio de creación pero así como realizaba proyectos con otros artistas también presentaron su trabajo en espacios como Casa de la Cultura o Cecut, participaron en eventos públicos como el Festival de la Raza y en espacios independientes como El Lugar del Nopal. En los últimos años ha sido posible apreciar la separación entre una parte de la comunidad artística y una de las instituciones gubernamentales más importantes del Noroeste del país[12], sin embargo los espacios gubernamentales desde sus inicios han fungido como un impulso, un soporte e incluso una vía para reforzar la identidad del artista como profesional en ese ámbito, los espacios gubernamentales legitiman como “arte” lo que exhiben, tomando en cuenta que quiénes están a cargo de estos espacios son personas especializadas y expertas en el ámbito de las artes que seleccionan y legitiman las obras, por ende legitiman a los artistas como tales.[13]

            El acontecimiento de la división en la comunidad artística de Tijuana en el 2009 sucedió a partir del nombramiento del Mtro. Virgilio Muñoz como director del Centro Cultural Tijuana; el primer acto que se manifestó en contra fue una carta dirigida a Consuelo Sáizar Guerrero, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) con fecha del 12 de Mayo de 2009, en donde artistas, intelectuales, promotores de la cultura y personas interesadas en el ámbito de las artes locales y a nivel nacional solicitaban que se reconsiderara el nombramiento del director del Cecut. Su argumento fue que “Virigilio Muñoz es una persona (…) cuya trayectoria no cumple con el perfil indispensable en esta área específica de la cultura (…) tampoco cuenta con la presencia activa o el conocimiento de la comunidad cultural y de los creadores artísticos de la región (…)” (Todos somos un mundo pequeño, 2009), dicha carta reunió 276 firmas. Posteriormente, otros actores en este ámbito, redactaron cartas de manera individual manifestando su inconformidad, también se editaron testimonios en donde artistas declaraban que por dicha inconformidad habían decidido cancelar su futura participación en proyectos de exhibición que ya se encontraban agendados en El Cecut[14]. Estos ideales también fueron llevados a las calles para informar al público que visitaba la institución lo que estaba sucediendo, así como su intervención en eventos. Finalmente estos espacios, principalmente los gubernamentales, se encuentran al servicio de la comunidad artística en el sentido de que cumplen con el rol de impulsores de los talentos creativos de la región aportando recursos para su crecimiento profesional. Aunque hubo una división en la comunidad artística, digamos “dos bandos”, este movimiento también causó la unión e integración entre los artistas; Ramírez Erre (2009) expresó que el acontecimiento fue importante porque se identificó a quienes apoyaban al nuevo director y quiénes no, se visibilizaron intereses, además fue una ruptura entre la vieja política (artistas de segunda y tercera generación[15]) y una nueva que pertenece a la nueva generación de artistas.

            A partir de esta movilización empezaron a suceder dos cosas importantes que en mi opinión son antecedentes al boom de emergencia de espacios independientes: la primera fue que se empezaron a realizar manifestaciones artísticas desde diversas disciplinas en espacios públicos, y la segunda fue la utilización de espacios independientes ya establecidos y los posteriormente creados (como Estación Tijuana y la Casa de la 9). Estas acciones demostraron un esfuerzo en conjunto por parte de la comunidad artística en el ejercicio de sus derechos a tal grado de que surge la propuesta en una carta redactada por el artista Álvaro Blancarte, publicada el 15 de Junio de 2009, de formar un comité nacional de artistas e intelectuales que estuvieran pendientes de los procesos de designación a los lugares clave en las instituciones gubernamentales correspondientes al ámbito cultural[16]. Después de esta serie de acontecimientos opino que hubo un reconocimiento de los artistas como un “puente” entre las instituciones, pero especialmente entre el arte y la sociedad. Aunque los espacios independientes tienen objetivos muy particulares pero sobre todo distintos a los que se plantean los espacios gubernamentales, aprecio que desde su fundación ambos han estado fuertemente vinculados, precisamente porque la comunidad artística ha cumplido con la tarea de unirlos llevando una relación simpatizante con ambos y participando en la oferta de ambos.

            Finalmente, la movilización y planeación de nuevos proyectos por parte de la comunidad artística generó la búsqueda de nuevas infraestructuras para llevar a cabo sus inquietudes como artistas, la diversidad de proyectos fue y es posible apreciarla en los diferentes espacios que se han establecido, por los contenidos de su oferta y el tipo de eventos que realizan en general. La comunidad artística encontró una forma de demostrar que el arte se podía llevar a espacios diferentes, estableciendo nuevos para exhibir producción local y reinventando la utilización del espacio público.

            Se realizó el Festival “Tijuana en Revolución” del 23 al 25 de Octubre de 2009 en la Avenida Revolución organizado por Max Mejía y Carmela Castrejón en donde participaron artistas, especialmente los recién egresados y estudiantes de los programas de profesionalización formales, llevando el arte a las calles, banquetas y pasajes; sin embargo es importante tomar en cuenta que justamente entre 2008 y 2009 en la ciudad se vivieron situaciones fuertemente vinculadas a la violencia como resultado de la lucha entre los grupos de poder (el narcotráfico vs. el gobierno), que implicaron secuestros, muertes, desapariciones, asaltos, entre otras ‘medidas’ de sometimiento que vinieron a afectar a la ciuadadanía, a aquellos que sufrieron pérdidas de los allegados, así como aquellos que se encontraban con un temor constante al salir a las calles y realizar las actividades de la rutina diaria, como ir a trabajar o a estudiar. Es importante este último punto porque precisamente el festival “Tijuana en Revolución” se realizó con el objetivo de luchar contra los actos de violencia a través de la apropiación del espacio público, este no pertenecía a los grupos de poder sino a la ciuadadanía; y precisamente quiénes coordinaron dicho festival representaban al colectivo Queremos Tijuana, que se planteaba actuar para combatir la crisis económica, la crisis de seguridad y la marginación de las artes. Se planteó el arte como la vía para transformar y mejorar el entorno, en este caso Tijuana y sus calles.

La necesidad de llevar el arte a espacios no gubernamentales impactó de tal manera que, fortaleciéndose con la realización de dicho festival, se desató la emergencia de espacios independientes en la ciudad, especialmente ubicados en la Zona Centro de Tijuana. Por esta razón divido en tres etapas el listado de espacios independientes de arte que se han establecido: la primera etapa abarca desde el establecimiento del primer espacio independiente y hasta 1999, en donde son los artistas de la primera generación quiénes conforman colectivos y fundan espacios de arte independientes en la ciudad; la segunda etapa a partir del 2000 y hasta 2009, ya que en este periodo se manifestó de diferentes formas (con la movilización, organización de eventos, conformación de colectivos) la necesidad y búsqueda de otros espacios sumándose que la comunidad artística se enfrentaba a una separación de las instituciones gubernamentales, siendo la segunda generación de artistas la que mayor movilización presenta; y la tercera etapa de 2009 a la actualidad, que refleja la ola de establecimientos independientes en la ciudad, la participación de las nuevas generaciones de artistas (egresados de la licenciatura en Artes de la UABC), siendo también la etapa posterior a la ruptura en la comunidad artística.

 

Haciendo un recorrido por la cronología del surgimiento de espacios artísticos así como diversas manifestaciones relacionadas con este ámbito, son varias las agrupaciones entre artistas, o también llamados colectivos, que es un factor que propició el establecimiento de espacios independientes, es decir, al momento de compartir inquietudes se conforman los colectivos (ya sea con el fin de producir obra e intercambiar ideas entre el mismo grupo; o para desarrollar proyectos que sea posible llevar a la comunidad) y una vez que se ha definido la identidad de dicho colectivo es en algunos casos necesario tener un taller o un espacio de creación, ya sea abierto al público o no, pero de alguna manera se crean dichos espacios.

            Finalmente, el surgimiento de espacios de arte tanto gubernamentales como independientes atienden a una necesidad de establecer discursos políticos, desde la voz de artistas que en muchas ocasiones se convierten en promotores culturales, pero sobretodo esto indica que la ciudad posee la infraestructura así como una comunidad artística bien consolidada que permite ampliar la oferta y dirigirse a públicos con perfiles diferentes. Pero el perfil de las nuevas generaciones de artistas también se ha ampliado de manera formal en años recientes, es decir que los artistas ya no se han ocupado solamente de producir obra, sino que están fungiendo con diversos roles como curadores, promotores culturales, museógrafos, maestros, galeristas, investigadores, etcétera; los nuevos perfiles han impactado de una manera específica en el público puesto que la oferta se ha especializado cada vez más. Además de las necesidades por recibir una profesionalización en el ámbito de las artes, quienes se encuentran involucrados en este rubro han impulsado proyectos importantes que se han reflejado, por ejemplo, en los programas de profesionalización que se ofrecen como talleres, cursos, diplomados y de una manera benéfica para la comunidad artística, especialmente para las generaciones más jóvenes, la licenciatura en artes.

Retomando los elementos que propongo como factores que propiciaron la emergencia de espacios independientes en Tijuana se encuentran: a) La condición fronteriza de la ciudad y su población transcultural, generando un constante intercambio de propuestas, ampliando la posibilidad de proyectos y al mismo tiempo generando reflexiones sobre el ser ciudadano en la franja fronteriza especialmente desde las prácticas artísticas; b) La creación de los espacios gubernamentales, ya que al regirse por políticas culturales que atienden a los intereses de la administración política en turno tienen bien definidos los límites de los proyectos que incluyen en su oferta; c) La conformación de colectivos artísticos, mismos que buscaron un espacio propio para llevar a cabo eventos, para producir obra o para planear futuros proyectos con libertad temática o de enfoque; d) Los programas de profesionalización formal en el ámbito de las artes, como las licenciaturas, diplomados y maestrías; y e) El movimiento “Todos somos un mundo pequeño”, provocando una ruptura entre la comunidad artística y una de las instituciones gubernamentales de mayor impacto en la ciudad y de gran importancia en el Norte del país.

Notas al pie:

[1] Es un proyecto binacional de arte contemporáneo fundado por Michael Krichman y Carmen Cuenca en 1992 que en sus diferentes ediciones (1992, 1994, 1997, 2000/2001 y 2005) ha reunido a artistas de diferentes lugares del mundo que en sus obras comparten los temas de transfronteridad y binacionalidad enfocado especialmente a la región Tijuana-San Diego.

[2] La Ley Seca o Ley Volstead entró en vigor en 1920 y prohibió en los Estados Unidos la producción y consumo de bebidas embriagantes, lo que trajo por resultado que en el lado mexicano de la frontera proliferaran los bares, el contrabando y todo aquello que era impedido por el prohibicionismo norteamericano. En ese mismo año se promulgó la pacificación en México, lo que permitió que el país comercializara con todas las actividades impedidas en Estados Unidos; la instalación de numerosos bares y cantinas, destilerías de licores, fábricas de ceverza, las casas de juego de azar, los prostíbulos y el contrabando de bebidas embriagantes (Piñera y Verdugo, 1994).

[3] De la mano con la promulgación de la Ley Volstead, la Leyenda Negra es el imaginario de la ciudad de Tijuana como una ciudad que se desarrolla económicamente a base de las bebidas, los juegos de azar, las drogas y la prostitución, como un lugar en donde no hay leyes y la diversión así como tolerancia predominan en sus dinámicas sociales.

[7] Es importante aclarar que el enfoque de este estudio es en los espacios culturales independientes dedicados a la promoción de las artes plásticas y visuales en particular, no se realizó una revisión exhaustiva del establecimiento de espacios independientes dedicados a las artes escénicas a pesar del auge que han tenido en la ciudad, vinculados como espacios de café y teatro.

[8] “La Bola” es una forma popular de referirse al Centro Cultural Tijuana por una de las áreas que ha sido la más concurrida* desde su fundación: el cine planetario. Se caracteriza por tener una pantalla IMAX de forma esférica, y además la arquitectura de la sala de cine tiene una forma redonda. *(De acuerdo a las cifras registradas de asistencia en cada una de las áreas del Cecut).

[9] Iniciativa de la señora Carmen Romano de López Portillo que nació el 27 de enero de 1977 con el objetivo de impulsar, ordenar y desarrollar actividades sociales, a través de la realización y participación en actividades redituables para destinar los recursos obtenidos, además de promover y financiar o sostener actividades que fomenten el bienestar social y cultural del mexicano. Dicho organismo definió tres programas: Promoción de la cultura, Difusión de la cultura y Preservación del patrimonio cultural.

[10] Norma Iglesias hizo un revisión detallada de las primeras 6 administraciones del Centro Cultural Tijuana, desde su fundación hasta el periodo de 2008 a 2014, que se daba por hecho no sufriría cambios.

[11] De acuerdo a la página oficial de la convocatoria del PECDA BC 2013-2014, es un “impulso al desarrollo cultural y artístico de la población de la entidad, así como para resaltar y confirmar los bienes y valores culturales de la región, con el objeto de fomentar la creación y el desarrollo artístico, dar a conocer el patrimonio cultural, así como generar proyectos culturales que hagan posible la participación de la sociedad en su conjunto, el Gobierno del Estado de Baja California, a través del Instituto de Cultura de Baja California y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (…)”. (Véase Conaculta, 2013).

[12] Al designarse al Mtro. Virgilio Muñoz como director del Centro Cultural Tijuana del 2009 al 2013, una parte de la comunidad artística integrada por creadores, promotores, académicos y ciudadanos en general preocupados por los actuales procesos políticos en el ámbito cultural en Tijuana proponían una postura crítica frente a la problemática en El Cecut, además buscaban construir otras vías independientes para la expresión y la educación artística (Todos Somos Un Mundo Pequeño, 2009). Esta información se puede consultar en el siguiente enlace: http://todossomosunmundopequeno.blogspot.mx/2009/08/tsump-preguntas-frecuentes .html?view=sidebar.

[13] Basada en mi experiencia, a partir de la observación en inauguraciones de exposiciones (que es el día en que más asistentes hay), el público frecuente en la mayoría de los espacios artísticos suele ser el público especializado en arte, predominando los artistas. Entonces considero que la legitimación del arte y de la oferta de los espacios no es democrática en el sentido de que es la misma comunidad artística la que consume la oferta y la evalúa, exluyendo al resto de los sectores de la comunidad. También opino que a través de la legitimación se unen los diferentes espacios, siendo entonces el establecimiento de los espacios independientes una forma de expresar la autonomía de la comunidad artística.

[14] Los videos, cartas originales y otros documentos se pueden consultar en la página oficial del movimiento: http://todossomosunmundopequeno.blogspot.mx

[15] De acuerdo a los datos recopilados para el proyecto PIDPC-C coordinado por la Subdirección de Exposiciones del Centro Cultural Tijuana que se basa en entrevistas hechas a artistas locales con el objetivo de construir la historia de las artes en Tijuana desde la perspectiva de los artistas, son 3 las generaciones de artistas que existen: la primera incluye a los pioneros del arte en la región, quienes además de no tener una formación formal como artistas empezaron a definir un campo para los artistas estableciendo vínculos con instituciones en ambos lados de la frontera, así como organizando cursos y talleres de alguna disciplina artística; la segunda incluye a artistas que tuvieron una formación formal en otras áreas como diseño gráfico, arquitectura, literatura, música, comunicación u otras disciplinas, pero que impulsaron el desarrollo de las artes realizando proyectos artísticos (inSITE), conformando colectivos (HEM, MArtes, Dream Addictive, Nortec, Radioglobal, Bulbo, etcétera), y en ellos destaca el establecimiento de la mayoría de los primeros establecimientos independientes de arte en la ciudad, además contaron con la oportunidad de participar en los diversos sistemas nacionales de becas (como el FONCA o el PECDA); finalmente, la tercera incluye a las nuevas generaciones de artistas que ya poseen una formación profesional formal en las artes, a partir de los programas educativos de algunas universidades o escuelas especializadas, en esta generación también destaca el establecimiento de los espacios independientes pertenecientes al boom de la emergencia de estos. Por otro lado, esta última generación incluye la práctica de disciplinas que anteriormente no se habían considerado como “arte”, por ejemplo, los documentales o el fotoperiodismo.

[16] La carta redactada por Álvaro Blancarte se puede consultar en el siguiente enlace: http://todossomosunmundopequeno.blogspot.mx/2009/06/carta-de-alvaro-blancarte.html.

 

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