Ich liebe Deutschland

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¿Alguna vez has pensando en visitar Alemania? Honestamente Alemania no era el primer país en mi lista de lugares a visitar cuando realizara mi primer #eurotrip, sin embargo dicho país me ha terminado por enamorar, desde la primera vez que lo visité hasta la segunda vez que la vida quiso que regresara. Al mismo pueblo, en el mismo país y casi con la misma gente. Platicaré mi experiencia visitando Alemania, especialmente este pueblito llamado Ilmenau.

El motivo de mi visita en ambas ocasiones fue la asistencia a un encuentro estudiantil. La primera vez no tenía claro a qué iba, es decir, no sabía de qué iba el evento, si era sumamente académico o si no lo era tanto, pero lo que sí, es que desde la primera vez que asistí en 2013, quedé enamorada del país, de su cultural, de su gente con tan sólo esa probadita llamada Ilmenau. Este pueblo se encuentra al centro-sur del país, y aunque básicamente es una ciudad universitaria debo decir que los recuerdos más especiales que tengo de Europa se concentran en ese lugar.

En Alemania las personas se piensa que son frías y de mente rígida, es cierto, en el aeropuerto de Frankfurt pedí información y la forma en que te respondían las personas era poco cálida comparada con los estándares mexicanos, sin embargo, durante mi convivencia real con personas alemanas tanto en 2013 como en 2015, personas jóvenes en su mayoría, mi visión cambió totalmente. Puedo decir que mis actuales amistades nativos de Alemania son muy agradables, cariñosos, amables y sí directos en sus expresiones pero para nada fríos o groseros, al contrario.

Alemania es un país que por su historia ha logrado convertirse en lo que es hoy, un país en donde cada persona tiene un plan y método para hacer una u otra cosa, las personas son claras y directas con sus ideas, los servicios públicos como el alumbrado, entre otras cosas, es eficaz. En Alemania todo funciona, las calles están limpias, existe una cultura del reciclaje y la limpieza, aunque haya manifestaciones artísticas como el graffiti en algunas bardas la ciudad no luce sucia ni descuidada. En cuanto al medio de transporte, es común ver a las personas andar en bicicleta o caminando, supongo que eso tiene que ver con su salud y fisionomía, asimismo su alimentación es disciplinada y saludable. Siempre ofrecen té negro (o de otro) para acompañar el desayuno, la comida y la cena. Al encontrarme en una ciudad universitaria, pude darme cuenta de que la alimentación que llevan los estudiantes no es tal vez la más equilibrada porque comen bastante carbohidratos y harinas en cereal, galletas, pan y sopas, pero al mismo tiempo los alimentos que ofrece la universidad y los diferentes restaurantes se ve que están hechos con ingredientes naturales y de calidad. También existe una cultura vegana bastante visible. En cuanto a las bebidas, definitivamente la cerveza alemana es riquísima, hasta la clara, y el sistema de intercambio que se da en los bares es bastante interesante; la cultura alemana tiene en sus principios la confianza, pero también el cuidado mutuo de los objetos y del entorno, por ejemplo, en los bares al pedir una cerveza el costo es de 4 euros, pero este precio incluye 2.50 euros de la bebida y 1.50 del envase, de esta manera existe la seguridad de que el envase será devuelto, cuando aplica. Tal vez es un ejemplo muy simple, pero para mí fue importante al experimentarlo.

En cuanto a las formas de vida, hábitos dentro del espacio personal y privado, me encontré con varias costumbres distintas a la mía. Por ejemplo, los alemanes dejan sus zapatos fuera de los cuartos y fuera de la puerta de entrada a la casa en ocasiones, por cuestiones de higiene. También, al momento de lavar la ropa sucia sí utilizan lavadoras con un mecanismo distinto al que conocemos, pero al momento de secarla es común colgar las prendas en una especie de rejilla en la que tienes que dejar por 1 o 2 días las prendas y esperar a que sequen, tomando en cuenta que el clima en las ocasiones que visité (mayo-junio) no era muy cálido. Por otra parte, la cantidad de ropa que tienen en sus armarios me impresionó y me hizo reflexionar sobre la cantidad de ropa y objetos que acumulamos los mexicanos, me parece mejor ser prácticos y realmente contar con lo que necesitamos y lo que realmente usamos. En nuestra mente es constante pasear la idea de ‘un día lo voy a usar’, ‘me va a quedar mejor’, ‘aún sirve’, ‘me gusta mucho esta prenda’, etcétera. Me parece que esta cultura de la practicidad es algo que he aprendido desde mi primera visita.

El idioma fue un aspecto muy importante para mi, ya que durante el evento el único idioma que se podía utilizar era el inglés, y aunque claro que recurrí al español porque hice y conocí amigos mexicanos o latinoamericanos, el inglés era el idioma que nos unía e incluía a la mayoría. Este año me pasó algo bastante curioso, que en el taller al que asistí durante el encuentro estudiantil se encontraba un estudiante-maestro de Ecuador quien no hablaba nada de inglés, sigo sin saber cómo fue seleccionado para el evento, pero la cuestión es que me convertí en su traductora y veía su rostro de frustración por no poder comunicar lo que pensaba y quería, y también su rostro de alivio al acercarse a compartirme sus ideas y pensamientos. Reflexioné profundamente respecto al idioma, la herramienta de libertad que es, entre otras cosas. Asimismo, posterior a mi primer viaje a Alemania, quedé tan impactada y enamorada (traumada también) con la cultura que decidí tomar clases de alemán y este año en mi segundo viaje pude practicar, muy poco y a un nivel básico pero fue algo genial y enriquecedor. Creo que el idioma también es una forma de insertarte en la dinámica cultural de otro país, aunque vayas de turista tu experiencia se va a enriquecer indudablemente.

Si piensas visitar Alemania próximamente podría dejarte unas recomendaciones por aquí, puede que te sirvan, puede que no pero a mí me servirían para mi siguiente viaje:

  • ¡Puedes tomar agua de la llave! Así que no olvides tu bote o cantimplora.
  • Si te gusta la fotografía, Alemania tiene paisajes hermosos que sería interesante capturar.
  • Alemania regularmente tiene un clima frío, así que no olvides llevar alguna bufanda, suéter y una buena chamarra con gorro. Depende a donde vayas te recomendaría llevar botas.
  • Prepárate para caminar. Lleva unos buenos tennis y una mochila. Cualquier ciudad es bellísima si la exploras caminando, la conoces diferente.
  • ¡No tengas miedo a comunicarte! Si sabes inglés no tendrás problema con pedir información, preguntar o simplemente platicar con algún nativo de ese país. No te arrepentirás.
  • No dejes de probar la cerveza alemana. Marcas que te recomiendo son: Paulaner, Köstritzer, entre otras. Recuerda, si dice ‘weizen’ tómala, quiere decir que está hecha a base de trigo.
  • Prueba unos tours en bicleta por la ciudad que visites. Valdrá la pena.
  • Si quieres moverte de ciudad a ciudad, el tren es eficaz, veloz y accesible en cuanto a precios. Revisa esta página: http://www.bahn.de/p/view/index.shtml
  • Te recomiendo aprender estas palabras en alemán: ‘Hallo’ = Hola; ‘Wie geht es dir?’ = ¿Cómo estás?; ‘ein bier Bitte’ = Una cerveza, por favor; ‘Entschuldigung’ = Disculpa; ‘Danke’ = Gracias; y ‘Bitte’ = Por favor. Claro que hay un sin fin de palabras importantes y básicas, pero te dejo estas para empezar.
  • No son nazis, olvida ese asunto hitleriano, en estos días no todos se consideran una raza superior. Así que olvídate de los prejuicios y anímate a conocer la cultura, desde sus costumbres, practícalas, prueba sus sabores, su comida y sus bebidas, aprende su idioma y no tengas miedo a conocer y acercarte a las personas alemanas.
  • Son 9 horas de diferencia, así que no olvides dormir durante el vuelo.

Mi experiencia en Alemania ha sido satisfactoria en ambas ocasiones, la primera vez seguramente llegué con muchos miedos, pena y demás inseguridades, pero ya la segunda vez pude disfrutar aún más la experiencia porque fue importante sentirme más preparada para insertarme en la dinámica y también porque fue clave dejar a un lado las ideas raras que tenemos respecto a los alemanes. Disfruta su compañía. Un último tip, son súper fiesteros y escandalosos, así que encontrarán en una persona de México la compañìa perfecta para gritar, bailar, cantar y hacer relajo hasta que el cuerpo aguante… Eso sí, se emborrachan muy rápido a pesar de su altura, recuerda que la cerveza allá está más concentrada, tiene mayor porcentaje de alcohol, en consecuencia, es muy rica.

¡Buen viaje!

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