Fantasmas del corazón

Entre las dudas y pensamientos del por qué no es fácil encontrar una pareja, empecé a revisar un libro escrito por una coach del amor y parejas, quien al parecer plantea que construimos barreras y muros para no permitir que alguien se acerque, e incluso nos aseguramos de no dejar piedras o cuerdas cerca, y si el interesado no es un superhéroe, jamás podrá acercarse a nuestro corazón. Estos muros están hechos de miedo: al rechazo, a confiar en otras personas, al abandono o a salir de la zona de comfort.

Si bien todos hemos experimentado alguno de estos miedos, independientemente de nuestras características, condiciones sociales, status, personalidad, edad, género e incluso nacionalidad, todos tenemos nuestros propios fantasmas en el corazón, y aunque vivirán ahí por siempre porque forman parte de nuestra historia, sí podemos pedirles que no vigilen estos muros (del terror, traumas personales, etcétera). En un lapso nos aportarán seguridad pero si dejamos que este tiempo se extienda podrían limitarnos y privarnos de un sin fin de oportunidades y experiencias positivas para nuestro corazón.

En lo personal, quiero confesar que identifico tres miedos en mi historia de vida, tres fantasmas que tienen nombre y rostro, pero lo más relevante es que se encuentran anclados en mi corazón. Definitivamente, el más latente es el miedo al rechazo pues debo admitir que jamás expreso mis sentimientos hacia la persona que me interesa, considero que no soy suficiente, no imagino cómo esta persona podría fijarse en mi e incluso creo en la posibilidad de que se decepcione de mi. No me gusta fallar, aunque nadie es perfecto me gusta esforzarme por hacer bien las cosas. Además, sí, varias veces me han rechazado sin haber confesado mis sentimientos e intenciones, por ello siempre es más fácil no exponerme ni arriesgarme a saber qué pasa por la mente de la otra persona, si no se acerca, si no propone, si no demuestra interés, esa para mí es la respuesta a mis preguntas.

Lo cual me lleva a mi otro fantasma: miedo a salir de la zona de comfort. Después de saber que no le intereso, podría dar pasos, intentar conquistarlo o acercarme, pero nunca lo hago, es más fácil dar por hecho que la persona no está interesada en lugar de investigar, asegurarse o simplemente tratar de hacer que se interese. Gestos tan sencillos o hasta naturales como coquetear, demostrar interés, esos son lo más difíciles para mí, aunque claro que soy la persona más detallista cuando el chico me gusta, pero cuando se presenta un escenario para dejar claro qué siento o ser más directa, siempre prefiero friendzonearlo. Sin exponerme. Si no lo dije, no es real, entonces no me pueden rechazar si ni siquiera he propuesto o insinuado algo.

Por último, y este fantasma sí está ligado a dos experiencias particulares, está el miedo al abandono. Mi primer gran amor falleció y el otro, aunque no fue un “amor” como tal, sí dejó claro que no quería un compromiso y simplemente me buscaba cuando y como él quería, eventualmente puse las cosas claras y él desapareció, se alejó. Ambas experiencias, voluntarias o no, fueron abandono, ninguno se quedó a mi lado. Por esta razón, y un poco por el background de padres divorciados, sí temo a arriesgarme con alguien y que al final (o desde el principio) decida no quedarse. E incluso he empezado a conocer a algún chico y cuando las cosas están “bien”, mejor me alejo porque no quiero que me abandonen o simplemente un día dejen de estar, es más, a veces mejor no me arriesgo y evado ese escenario.

Aceptados y reconocidos tus miedos, creo que es importante empezar a escribir otra historia y calmar a estos fantasmas del corazón. Todas las personas son diferentes, nos hacen sentir cosas más bellas o más especiales o más profundas o más intensas, por esto, no debemos dar por hecho que todas las personas van a actuar de la misma manera, que nos van a rechazar porque otros 30 lo hicieron o que nos van a abandonar porque otros 2 lo hicieron. Es tiempo de confiar en los demás, pero sobretodo en nosotros mismos, seas hombre o seas mujer, eres una persona perfecta así como eres. Cada parte de ti te hace diferente al resto de los humanos, pero puedes compartir aspectos de tu personalidad con más de una persona. La idea es no tener miedo a mostrarte como eres, no limitarte o exponerte por tratar de impresionar a alguien o “quedar bien”, simplemente sé lo que quieras ser, lo que tu corazón te dicta, deja que fluya todo lo que sientes por una u otra persona, y simplemente disfruta este momento de tu vida. Aquí y ahora. Yo también lo haré. 

Es importante identificar qué queremos para nuestra vida, a qué tipo de persona queremos como pareja, qué nos hace sentir bien y qué nos hace sentir especiales, de qué manera nos gusta que nos vea “esa persona”, esa mirada que te hace sudar, temblar y reír de los nervios, sonreírte inesperadamente, sentirte feliz y la persona más maravillosa del mundo. Recuerda que no necesitas a alguien para sentirte un ser humano pleno o completo en tu individualidad, simplemente contar con la chispa y presencia de una persona “especial” en tu vida te genera felicidad, y puede convertirse en una especie de motor. Es positivo.

Por otro lado, y aunque dicen que es algo de millennials, considero que las personas pueden aparecer y permanecer en tu vida por un tiempo corto, y es tan válido como aquellas personas que se quedan mucho tiempo o para toda la vida a tu lado, lo importante es su función, es decir, el empuje e impulso que te dan para lograr tus metas, a veces ayudan a establecerte algunas. Lo más especial de todo esto es que te quieras porque te conoces, sepas todo lo positivo, tus virtudes, lo que puedes mejorar, lo que no vas a cambiar aunque no sea tan positivo o compatible con otros, además saber qué quieres para tu vida, eso te ayudará a saber dónde buscar lo que deseas y lo más importante ¡saber qué estás buscando!.

Tú eres tu propia brújula, y aunque haya muchos caminos para andar, todos te conducirán tarde o temprano a tu destino. No dejes pasar las oportunidades siempre y cuando consideres que de verdad son para ti o que te van a acercar a lo que realmente quieres. Cuando realmente quieras algo, insiste, esfuérzate por lograrlo u obtenerlo, sea lo que sea.

Finalmente, disfruta el trayecto, pues lo verdaderamente valioso no lo encuentras o consigues de un segundo a otro, lo más valioso se construye, implica esfuerzo, dedicación, cariño y tiempo. Y volviendo al tema de la pareja, disfruta las oportunidades que se te presentan, si quieres estar con alguien ábrete a conocer a personas nuevas, siempre puedes decidir con quién consideras interesante arriesgarte y con quién no (no se trata de decir que sí a todo o a todos) pero debes mantener tu mente y tu corazón con la suficiente apertura para dejar entrar a alguien. Empieza a ignorar a los fantasmas en tu corazón, no tengas miedo al pasado pues ya no puede afectarte, disfruta y aprende del presente. Los corazones más bellos y los seres más lindos que vas a conocer, déjame decirte que son tan especiales que cuando menos lo esperes estarán tan dentro de ti que no querrás imaginar un mundo sin estas personas a tu alrededor.

 

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